Mediante el esfuerzo combinado una montaña se transforma en piedras preciosas; la unión de corazones cambia el barro en oro

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Vacaciones

Este momento es del Espíritu. Sutil esencia que surje del yo y trasciende las capas del cosmos. Tiempo frágil que sumerge pensamientos y sensaciones en algo brusco, tosco y oscuro. No más preguntas, lo prometo, sólo ser y devenir. Yacer en la hierba contemplando nubes. Dejar fluir lo que debe pasar y palpar bajo mi sombra lo que no se moverá, ahora, en este momento. Sutil respiro del alma translúcida disuelta entre arenas. Amarillo, suave calor...paz

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El Gozo

Un nudo en la garganta atrapa mi emoción de dejar cantar mi corazón a través de un poema que fluye por la pluma recorriendo el papel. Sólo dejar fluir, sólo dejar vivir esa sensación de plenitud, ese gozo de filósofo abrazando la Verdad, de santo encontrando a Dios. Y me llena y me desborda, me desarma y me construye. Es el ángel de la inspiración, la musa literata, o un duende bandido que me pasa las letras hurtadas de otro corazón. Pero es el gozo, el gozo de ser cauce, sólo eso basta para ser feliz.

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Sentirse insatisfechos

Si nos sentimos infelices, incluso teniéndolo todo, y me refiero a lo humanamente posible, es buena señal, porque nos hace buscar con mayor esmero la verdadera felicidad

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A flor de piel

Vivimos en un continuo sopor, como atontados por la droga del diario vivir, existiendo sin consistencia. Vivir en constante vigilancia y vigilia de las constantes espirituales, de lo que engrana momentos especiales, con el alma a flor de piel, ese es un deseo profundo de mi ser. Despertar, velar, estar despiertos, son frases repetidas sin cesar por Jesucristo. Nuestros cuentos, nuestras reflexiones, nuestros poemas, tienen la noble función de despertarnos mutuamente a la verdadera realidad y al verdadero aprendizaje

"Un Laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres" (Borges)